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8 enero, 2015

8 enero, 2015 Posted by: Category: Blog 5 comments

Mi hermano, que es ingeniero y financista, estudia filosofía y yo le he dicho que está loco…. En esta época de apps, drones, impresoras 3d, eficiencia,  iso´s, certificaciones, crisis económica, globalización y un infinito etcétera…. ¡Él estudia FILOSOFIA! ¡Qué manera de perder el tiempo! Pero, ¿cuándo se perdió?, si él era el más racional y pragmático de la casa, ¿cuándo cayó al abismo de lo inútil? Se lo digo directamente, y me deja sorprendida su respuesta: “Bienvenida, ya estás haciendo filosofía”.

No entiendo su respuesta y busco un poco de información, comienzo por el inicio. ¿Qué es la FILOSOFÍA? (amor a la sabiduría) responde al deseo de saber, que brota naturalmente del ser humano. Pero el ser humano es saber y también hacer: la filosofía no nos dirá cómo hacer sino nos ayudará a comprender el por qué hacer. Respuesta muy clara que me deja en el mismo punto de partida. Pido ayuda, una señal. Mi hermano me dice que comienzo a tener preguntas, y comienzo a mostrar asombro.

En una época donde solemos vivir con verdades casi incuestionables, donde pareciera que la eficiencia es el motor del desarrollo, donde los porqués últimos no se ponen en juego ni se demuestran. ¿Cuál es el espacio de la filosofía? Releo el párrafo anterior, y me pregunto si las verdades casi  incuestionables no son más que convenciones y opiniones corrientes, cuya demostración última puede ser objeto de cuestionamiento que hasta los niños pueden hacer y cuya última respuesta que encontramos en nosotros para ratificar nuestra certeza sea un simple “porque así es”.

Dejo al lado un momento la filosofía, y comienzo a pensar en mi trabajo, en mi vida como Facility Manager, y comienzan a aparecer como en un sueño, vorágines de imágenes llenas de convenciones, y sin sentidos. Muchos (¡¡demasiados!!) de los Facility Manager que he conocido se la pasan corriendo, apagando incendios, preparando informes y cuadros que nadie mira y si alguien los mira no toma acción, solucionado problemas: se acabó el papel higiénico, no prende el aire acondicionado o peor aún está goteando y es el de la oficina de gerencia!, no vino el personal de limpieza….y tengo que preparar 500 cuadros comparativos: cuánto se gastó en cambio de cerraduras por edificio, por metro cuadrado, por número de personas, por mes, comparar el gasto de este mes con el del año pasado, hacer una proyección para el próximo año… Y pocos se dan un respiro y se preguntan ¿Qué sentido tienen todo esto? ¿Tiene una finalidad? Estas son preguntas imprescindibles en una organización y en un departamento de Facility Management, estas preguntas llevarán a conocer el fin mismo de nuestro trabajo. Responder estas preguntas nos llevarán también a poder estructurar nuestras áreas de tal manera que puedan articular adecuadamente las acciones para lograr el objetivo final encontrado. Finalmente nos ayudarán a argumentar ante nuestros clientes (si somos un proveedor de servicios) o ante nuestros jefes, si pertenecemos a la organización sobre lo que se puede o no hacer con los recursos asignados y lo que entendemos como prioritario o no. El hacer y lograr resultados en el corto plazo no nos debe desenfocar del objetivo principal que hayamos encontrado y tenemos que aferrarnos a él para no perder la perspectiva de nuestras acciones. Toda decisión que tomemos (contratación de proveedores, planes de mantenimiento, remodelaciones, planes de ahorro, etc) deberán estar enfocados y encaminados a la finalidad que como organización tengamos de nuestros servicios.

Sócrates decía que una vida no examinada, no vale la pena ser vivida. Me sugiere pensar que en el trabajo, una actividad sin sentido, no vale la pena ser ejecutada. Los filósofos tal vez crean que estoy banalizando su quehacer con esta analogía, pero al menos mi hermano, al leerlo, me comenta que para él esa afirmación tiene un sentido que va más allá de aspectos de valor de empresa, sino toca a lo humano mismo.

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